El Tomate Raf es el gran embajador de la agricultura almeriense. Su nombre proviene de su resistencia a la enfermedad Fusarium (Ra-F), pero lo que lo hace legendario es otra cosa: la combinación única de los suelos enarenados de Níjar, el agua salobre de la zona y un microclima excepcional produce un tomate de acidez perfectamente equilibrada, textura carnosa y un sabor umami que ningún otro puede igualar.